Cuando termina una relación laboral –ya sea por despido, baja voluntaria, fin de contrato, excedencia o cualquier otra causa– hay una cuestión que muchas empresas dejan para el final… y luego se arrepienten: la devolución inmediata y en buen estado del móvil corporativo, el portátil, las llaves del centro de trabajo y el resto de útiles de empresa.
Mientras el trabajador conserva esos bienes, la empresa está expuesta: acceso a correos, bases de datos, documentación confidencial, posibilidad de entrar físicamente al centro, uso indebido de licencias, etc. Y, si además hay conflicto (despido, reclamaciones, tensión personal), el riesgo se multiplica.
En este escenario, el burofax con certificación de contenido y acuse de recibo es la herramienta más eficaz para exigir la devolución de todo lo que es propiedad de la empresa, dejar constancia clara de la reclamación y preparar el terreno para acciones posteriores si el trabajador no colabora.
1. Por qué la devolución de móvil, portátil y llaves no es un simple trámite
En la práctica, muchas empresas tratan la devolución de los medios de trabajo como un gesto casi informal:
- “Ya me traes el móvil cuando puedas”.
- “Pásate un día por la oficina y deja el portátil”.
- “Devuélveme las llaves cuando tengas ocasión”.
Eso puede funcionar con un trabajador leal y una salida amistosa, pero no tiene ninguna garantía jurídica. Y, si el trabajador desaparece, se niega a colaborar o directamente utiliza esos medios en contra de la empresa, la situación se vuelve muy difícil de reconducir.
Algunos riesgos reales:
- Acceso a información sensible a través del portátil o del correo corporativo (clientes, precios, contratos, proyectos, claves).
- Uso del móvil de empresa para contactar con la cartera de clientes desde fuera, incluso para llevárselos a la competencia.
- Conservación de llaves, tarjetas o mandos que permiten entrar al centro de trabajo fuera de horario o tras el fin de la relación laboral.
- Riesgos de seguridad y de responsabilidad si se comete un ilícito (por ejemplo, acceder a la oficina o usar el equipo para actos ilícitos) y sigue figurando como material de la empresa.
No insistir formalmente en la devolución equivale, en la práctica, a dejar una puerta entreabierta a:
- Posibles daños económicos y de imagen.
- Conflictos con clientes si se usan sus datos sin autorización.
- Problemas de protección de datos y secreto empresarial.
Por eso, cuando el trabajador no hace una devolución ordenada en el mismo momento del fin de la relación, resulta imprescindible documentar la reclamación por escrito y con valor probatorio.
2. Marco jurídico: deber de devolver lo ajeno y buena fe contractual
El trabajador no tiene “derecho a quedarse” con el móvil, el portátil o las llaves por el simple hecho de haberlos usado en su día a día. Son bienes de titularidad empresarial, cedidos solo para el ejercicio de sus funciones.
Desde el punto de vista jurídico, confluyen varias obligaciones:
- Propiedad de la empresa
- El móvil, el portátil, las llaves, tarjetas de acceso, mandos de garaje, etc., son bienes que pertenecen a la empresa.
- El trabajador los tiene en mera tenencia o custodia, ligada al contrato de trabajo.
- Deber de diligencia y conservación
- El trabajador está obligado a usar esos bienes con diligencia, evitando daños, pérdidas o usos ajenos a la relación laboral.
- Debe entregarlos inmediatamente cuando la empresa se lo requiera y, en todo caso, cuando termina la relación laboral.
- Buena fe contractual y lealtad
- El Estatuto de los Trabajadores y la jurisprudencia exigen al empleado actuar con buena fe.
- Retener bienes de la empresa, seguir utilizándolos o dificultar su recuperación puede considerarse quiebra de la buena fe, especialmente si hay ánimo de aprovecharse de la situación.
- Posible responsabilidad civil e incluso penal
- Si el trabajador se niega a devolver lo que no es suyo, puede generarse un daño económico evaluable (por ejemplo, tener que cambiar cerraduras o contratar nuevos dispositivos).
- En supuestos graves, la retención maliciosa y prolongada de bienes o el uso de información confidencial podrían acercarse a figuras penales como la apropiación indebida o la revelación de secretos.
Para poder exigir con contundencia, la empresa necesita poder demostrar que reclamó formalmente la devolución, que explicó qué bienes concretos debían entregarse y que concedió un plazo razonable. Ahí el burofax se convierte en una pieza central.
3. ¿Cuándo conviene enviar un burofax al trabajador para reclamar estos bienes?
No siempre es necesario. En un contexto normal, lo ideal es que la devolución se gestione:
- El mismo día del despido o de la baja.
- En el acto de firma del finiquito.
- Antes de la fecha efectiva de cese, si hay preaviso.
Lo problemático es cuando eso no ocurre o no se hace bien. Algunos escenarios típicos donde el burofax es más que recomendable:
3.1. Despido conflictivo o tenso
Cuando el trabajador es despedido y la relación se deteriora, es frecuente que:
- Se marche sin devolver nada.
- O prometa devolverlo “otro día” y nunca aparece.
En ese contexto, ajustar la recuperación de portátil, móvil y llaves por WhatsApp o llamadas informales es arriesgadísimo. Un burofax serio marca la diferencia: fija hechos, plazos y consecuencias.
3.2. Baja voluntaria con giro inesperado
El trabajador presenta baja voluntaria, todo parece cordial, pero:
- No devuelve el portátil ni el móvil alegando que “los necesita para actualizar datos”.
- Retiene llaves o tarjetas “por si surge algo”.
- Desaparece después del último día sin haber entregado todo.
Aquí, el burofax sirve para cortar la ambigüedad y dejar claro que no se trata de un gesto de cortesía, sino de una obligación legal.
3.3. Excedencias, suspensiones o teletrabajo
En ocasiones, el vínculo laboral no se extingue, pero:
- El trabajador entra en excedencia.
- Hay una suspensión por causas diversas.
- Cambia sustancialmente el modo de prestación de servicios.
Si la empresa decide que ya no es necesario que el trabajador conserve ciertos medios (por seguridad, protección de datos, reorganización, etc.), puede exigir su devolución. Y, si hay resistencia, el burofax vuelve a ser la vía más sólida.
3.4. Sospechas de uso indebido de los dispositivos
Si existen indicios de que el móvil o el portátil se están usando:
- Para descargar o extraer información de la empresa.
- Para contactar con clientes en beneficio propio o de terceros.
- Para conservar documentación confidencial tras el cese.
La empresa debe actuar con rapidez, limitar accesos y requerir formalmente la devolución, dejando constancia escrita de esa exigencia.
4. Por qué el burofax es la herramienta adecuada y no un simple email o WhatsApp
Desde la perspectiva de un juzgado, no vale lo mismo una llamada, un mensaje de WhatsApp o un correo electrónico sin acuse que un burofax con certificación de contenido.
El burofax aporta tres ventajas clave:
- Fecha cierta y prueba de envío
- Permite acreditar el día exacto en que se requirió la devolución.
- Identifica de forma precisa al destinatario.
- Certificación del contenido íntegro
- No hay dudas sobre lo que se dijo: queda certificado el texto completo.
- Si el trabajador afirma “no se me pidió tal cosa” o “se exagera lo que se me reclamó”, basta con aportar la certificación.
- Constancia del intento de entrega, incluso si no lo recoge
- Aunque el trabajador rehúse la recepción, figurará el intento de entrega.
- La empresa podrá defender que ha cumplido su obligación de requerir formalmente la devolución.
En un procedimiento judicial –laboral, civil o incluso penal– un buen burofax se convierte en una de las pruebas documentales más sólidas de que la empresa actuó con diligencia, explicando con claridad qué reclamaba y en qué plazo.
5. Qué debe incluir un burofax para reclamar móvil, portátil, llaves y otros útiles de empresa
No basta con un “devuélveme las cosas de la empresa cuanto antes”. Un burofax bien planteado necesita estructura y precisión.
5.1. Identificación de empresa y trabajador
Al inicio:
- Datos completos de la empresa (denominación social, CIF, domicilio).
- Datos del trabajador (nombre, apellidos, DNI, domicilio, puesto y centro de trabajo).
- Referencia a la relación laboral (fecha de inicio, situación actual: despido, baja voluntaria, fin de contrato, etc.).
Este marco es esencial para situar la reclamación.
5.2. Mención a la finalización o situación de la relación laboral
Debe indicarse:
- Si la relación está extinguida (fecha de efectos del despido o baja).
- Si se halla en suspensión (excedencia, incapacidad, etc.) y por qué se reclaman los medios.
Con ello queda claro que ya no existe causa que legitime al trabajador para retener los bienes.
5.3. Relación detallada de los bienes a devolver
Es uno de los puntos más importantes. Lo ideal es enumerar, con la máxima precisión posible:
- Teléfono móvil: marca, modelo, número de serie o IMEI, número de teléfono asociado.
- Ordenador portátil: marca, modelo, número de serie, accesorios (cargador, ratón, funda, docking…).
- Llaves físicas: puerta principal, despacho, almacén, archivo, taquilla, etc.
- Tarjetas de acceso, mandos de garaje, llaveros magnéticos.
- Documentación física: carpetas, contratos, expedientes que estén en su poder.
- Cualquier otro dispositivo o soporte: discos duros externos, pendrives, tabletas, etc.
Cuanto más detallada sea la lista, menos margen de discusión habrá sobre qué debía devolver y en qué estado.
5.4. Requerimiento de devolución y plazo concreto
El burofax debe contener una exigencia clara:
- Se requiere al trabajador para que en el plazo de X días (normalmente, 3 a 7 días laborables) proceda a la devolución de todos los bienes señalados.
- Se puede indicar el lugar, la fecha y la franja horaria para la entrega:
- En el domicilio social.
- En el centro de trabajo.
- A una persona concreta de la empresa, que firmará la recepción.
También puede ofrecerse la opción de:
- Envío por mensajería a portes debidos.
- Cita previa para la entrega, si se quiere evitar coincidir con determinados responsables.
Lo relevante es que el requerimiento no sea abstracto, sino operativo.
5.5. Estado de conservación y prohibición de uso
Es aconsejable recordar que:
- Los bienes deben devolverse en buen estado de uso, salvo el desgaste normal por el trabajo.
- El trabajador no puede borrar, manipular o destruir información de la empresa contenida en el portátil o en el móvil.
- Tampoco puede copiar o conservar esa información en dispositivos particulares.
Este punto, además, conecta directamente con la protección de datos y el secreto empresarial.
5.6. Referencia a las consecuencias de no devolver los bienes
Sin caer en amenazas vacías, el burofax puede advertir de forma seria y mesurada:
- Que la retención injustificada de bienes puede suponer una responsabilidad civil por daños y perjuicios (por ejemplo, coste de cambiar cerraduras, adquirir nuevos equipos, pérdida de información, etc.).
- Que, dependiendo de la gravedad y del uso que se haga de los aparatos o llaves, los hechos podrían llegar a tener trascendencia penal.
- Que la empresa se reserva el derecho a iniciar las acciones judiciales correspondientes si no se produce la devolución en el plazo fijado.
La clave es dejar constancia de que la empresa no renuncia a reclamar lo que le corresponde, sin sobreactuar ni utilizar un lenguaje innecesariamente agresivo.
6. ¿Se puede descontar el valor del móvil o del portátil del finiquito?
Una pregunta muy frecuente: si el trabajador no devuelve el móvil o el portátil, ¿la empresa puede “compensar” y descontar directamente su valor del finiquito?
Aquí hay que ser prudente:
- La compensación de deudas entre empresa y trabajador tiene límites.
- El salario goza de protección especial y no puede ser reducido de cualquier manera por decisión unilateral de la empresa.
- Para compensar, en general, se exige que la deuda sea líquida, vencida, exigible y no controvertida.
Si el trabajador discute:
- El precio del bien.
- El estado en que se entregó.
- O incluso que lo tenga realmente en su poder.
El “descuento” puede acabar generando un conflicto judicial y una reclamación de cantidad contra la propia empresa.
Por eso, la vía más segura suele ser:
- Requerir formalmente por burofax la devolución.
- Documentar la falta de entrega.
- Y, si persiste, reclamar por la vía correspondiente (negociación, conciliación, procedimiento civil o laboral, según el caso), pudiendo incluir el valor de reposición y los daños asociados.
El burofax, en esa estrategia, es la primera piedra de un edificio probatorio bien construido.
7. Relación con la protección de datos y el secreto empresarial
Móvil y portátil no son solo “cacharros”. Son contenedores de información sensible:
- Correos corporativos.
- Bases de datos de clientes y proveedores.
- Contratos, presupuestos, informes internos.
- Documentación económica, técnica, estratégica.
Mientras el trabajador conserva esos dispositivos, aunque ya no trabaje en la empresa, existe la posibilidad de:
- Acceder a datos personales sin legitimación.
- Usar información de la empresa para beneficio propio o de un competidor.
- Difundir documentación a terceros sin autorización.
Por eso es tan importante que el burofax:
- No se limite a reclamar el “hierro”, sino que recuerde el deber de confidencialidad que subsiste incluso tras el fin de la relación laboral.
- Prohíba expresamente el uso, copia o difusión de la información contenida en los dispositivos.
- Advierta de que cualquier utilización no autorizada podrá ser perseguida tanto por la vía de protección de datos como por la de secreto empresarial.
De forma paralela al burofax, la empresa debería:
- Revocar accesos remotos (VPN, intranet, correo) asociados al trabajador.
- Cambiar contraseñas generales si el trabajador las conocía.
- Evaluar si hay que notificar algún incidente a la autoridad de protección de datos, en función del tipo de información que pudiera estar comprometida.
El burofax se integra así en una estrategia global de contención del riesgo.
8. Casuística frecuente: ejemplos prácticos donde el burofax marca la diferencia
8.1. Trabajador comercial que se va a la competencia
El clásico: comercial con móvil de empresa y portátil, que anuncia su marcha a otra compañía del sector.
- No devuelve el móvil ni el portátil.
- Sigue escribiendo a clientes desde la línea que antes se asociaba a la empresa.
- Utiliza datos del CRM en su nuevo puesto.
El burofax:
- Reclama la devolución inmediata del material.
- Le recuerda la obligación de no usar ni conservar la base de datos.
- Deja constancia de que la empresa reacciona y no tolera la captación de clientes con medios obtenidos durante la relación laboral.
Si en el futuro se plantea una acción por competencia desleal o violación de secreto empresarial, ese burofax será una prueba clave.
8.2. Despido disciplinario con salida precipitada
La empresa despide disciplinariamente a un trabajador. La salida es tensa y no hay entrega ordenada de medios.
- El trabajador se va sin devolver llaves ni tarjetas.
- La empresa teme accesos no autorizados al centro o a la intranet.
El burofax, enviado de forma inmediata:
- Exige la devolución de llaves, tarjetas y dispositivos.
- Advierte de las consecuencias de cualquier entrada no autorizada.
- Acredita que la empresa se preocupó por restablecer la seguridad física y lógica.
8.3. Teletrabajo y pérdida de control sobre los equipos
En un contexto de teletrabajo prolongado:
- El empleado trabaja desde su domicilio con portátil y móvil de empresa.
- Se extingue la relación laboral, pero no entrega los equipos en la fecha prevista.
- Alega problemas de desplazamiento, falta de tiempo o confusión sobre qué hacer.
El burofax:
- Establece un plazo y un modo concreto de entrega (por mensajero, cita en una franja horaria, etc.).
- Deja constancia de que la empresa facilita medios razonables y exige cooperación.
- Permite, si no hay devolución, justificar posteriores medidas más contundentes.
9. Errores habituales de las empresas al reclamar estos bienes sin soporte jurídico
9.1. Confiar solo en mensajes informales
WhatsApps, llamadas, mensajes rápidos… En un conflicto judicial, valen poco en comparación con un burofax bien construido.
9.2. No hacer inventario previo
Si nunca se documentó qué se entregó al trabajador (modelos, números de serie, llaves), luego es mucho más difícil reclamar algo concreto.
9.3. Amenazas vacías o desproporcionadas
Anunciar denuncias penales inminentes o medidas extremas en la primera comunicación, sin analizar el caso, puede volverse en contra de la empresa de cara a un juez.
9.4. Invitar a la confusión sobre el destino del material
Frases del tipo “pues quédate con el móvil y ya está” o acuerdos verbales de dudosa precisión se convierten luego en argumentos del trabajador:
- “Me dijeron que era parte de mi sueldo”.
- “Quedamos en que me lo podía quedar”.
Por eso conviene que cualquier acuerdo excepcional (por ejemplo, permitir que el trabajador compre el portátil o el móvil a un precio concreto) se documente por escrito, de forma clara y separada del burofax de reclamación estándar.
10. Conclusión: orden, prueba y firmeza al exigir la devolución
La devolución de móvil, portátil, llaves y demás útiles de empresa no es un detalle administrativo menor. Es una pieza clave en:
- La seguridad de la información.
- La protección de datos personales.
- La defensa del secreto empresarial.
- La imagen y la responsabilidad de la compañía frente a terceros.
Cuando el trabajador no devuelve voluntaria y ordenadamente esos bienes, la empresa debe reaccionar con una mezcla de rapidez y precisión jurídica. El burofax con certificación de contenido, redactado con rigor profesional, permite:
- Reclamar de forma clara y documentada todo lo que es propiedad de la empresa.
- Fijar plazos y condiciones de entrega razonables.
- Recordar obligaciones de confidencialidad y prohibición de uso de la información.
- Preparar, si es necesario, el terreno para acciones posteriores, con una base probatoria sólida.
En un entorno donde la información y los accesos valen tanto como los propios equipos físicos, no basta con confiar en la buena voluntad: hay que exigir, por escrito y con valor legal, la devolución inmediata de todo lo que pertenece a la empresa. Y hacerlo bien desde el principio suele marcar la diferencia entre un incidente controlado y un problema largo, caro e incómodo en juzgados.

